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La fisioterapia, al rescate del niño con mocos

11-2-2019

Por Naiara Brocal

Esta opción en boga previene complicaciones como otitis, neumonías y bronquiolitis. Una parte importante es el entrenamiento de los padres.
 
La fisioterapia respiratoria es una opción en auge para aliviar y prevenir los problemas que ocasiona el exceso de mucosidad en los niños pequeños. Avanzado el invierno, virus y bacterias causan estragos en guarderías y colegios. Los mocos llegan un día para quedarse, y puede que no provoquen mucho más trastorno que el estético. El problema es cuando tienden a complicarse, impiden al niño comer y dormir con normalidad y causan enfermedades como otitis de repetición, neumonías o bronquiolitis.
 
“En los niños con abundante mucosidad en vías bajas puede ayudar una fisioterapia respiratoria suave”, reconoce Rafael Miranda, jefe de Pediatría de los hospitales Vithas Nisa 9 de Octubre y Virgen del Consuelo (Valencia) y Rey Don Jaime (Castellón). Destaca que es una opción especialmente útil cuando concurren circunstancias especiales, como trastornos neurológicos o cuadros de hiperproducción de moco en niños alérgicos o con déficits inmunitarios.
 
No hay una edad para beneficiarse de esta opción terapéutica, que puede aplicarse casi desde el nacimiento. “Lo importante es ajustar las diferentes técnicas a las características del paciente, ya que es un tratamiento altamente especializado e individualizado”, observa José Méndez, portavoz del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid.
 
La presencia de síntomas y signos respiratorios, como tos, rinorrea de varios días de evolución y dificultad para expectorar, puede servir de guía para recurrir a la fisioterapia. En niños por lo demás sanos, la fisioterapeuta María del Mar Esteban, también del colegio madrileño, recomienda acudir a la consulta cuando los mocos causan alguna limitación al niño, como no dormir o comer bien, y para evitar complicaciones graves como la neumonía.
 
Pero la oportunidad que ofrece la fisioterapia es la prevención de enfermedades, apostilla Javier Merino, vocal del Colegio de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha. “Lo ideal es prevenir antes de tratar, y en muchas ocasiones se puede entrenar y fortalecer la musculatura respiratoria para evitar cualquier proceso respiratorio patológico”.
 
El número de sesiones variará en función de la necesidad y la evolución del cuadro. “Lo importante es que, generalmente desde la primera sesión, ya se observa una mejoría marcada y será el mejor complemento a otros tratamientos médicos pautados que acelerarán el proceso de curación”, comprende Méndez.
 
Frente a procesos autolimitados en los que puede ser suficiente con sesiones puntuales, la fisioterapia respiratoria continuada está indicada en niños con patologías crónicas, como parálisis cerebral, enfermedades neuromusculares o fibrosis quística.
 
Ejercicios personalizados
 
Los ejercicios que se apliquen irán en función de las características del niño y los objetivos del tratamiento. “En unos la principal actuación se dirigirá a facilitar la expectoración eficaz de las secreciones, que es el perfil más frecuente en niños pequeños, mientras que en otros, por ejemplo, prima el entrenamiento de la fuerza y resistencia de los músculos respiratorios”, aclara Méndez.
 
Este abordaje individualizado comprende la aplicación de técnicas que pueden ser manuales o instrumentales, basadas en variaciones de la respiración (inspiración y espiración), pasivas o con la colaboración del niño, “para conseguir el objetivo deseado, con el máximo respeto y el menor grado de incomodidad posible”, apunta el experto.
 
“El tipo de maniobra variará mucho dependiendo de si el paciente es colaborador o no”, añade Esteban. Otra cuestión que señala como importante es practicar “una buena auscultación” para elegir la técnica y saber si es efectiva.
 
Además de trabajar con los niños, el fisioterapeuta también tiene que entrenar a los padres. “Se le enseña a realizar ciertas maniobras sencillas y al uso de los instrumentos que hay en el mercado, lo que repercute directamente en la calidad de vida del niño y de su familia”, expone Merino.
 
Entrenamiento de los padres
 
Entre estas enseñanzas están pautas de hidratación para hacer más fluidas las mucosidades, la práctica de juegos respiratorios para mejorar la expectoración y se les ofrecen pautas para ayudar a identificar signos y síntomas de alarma para acudir al pediatra si se produce un empeoramiento del cuadro clínico.
 
Para Esteban, el mejor consejo que se puede ofrecer a los padres es enseñarles cómo llevar a cabo los lavados nasales, que es “la forma más fácil y eficaz que tenemos de prevenir muchas complicaciones”.
 
“El enfoque de atención ha evolucionado hacia una mayor implicación y autocapacitación por parte del paciente y su familia, y los fisioterapeutas tenemos un papel muy importante”, advierte Méndez.
 
Para el experto, la atención sanitaria debe ir dirigida hacia la prevención, y el papel de las familias es muy importante. “Son muchos los consejos que pueden seguir, desde más generales, como la importancia de la higiene de manos y los condicionantes ambientales como evitar el tabaco y la contaminación, hasta otros más específicos, como ejercicios basados en el juego para conseguir la mayor colaboración posible y los mejores resultados: la fisioterapia puede ser muy divertida”.
 
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