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¿Es posible superar las secuelas de un ictus a los 84 años?

9-1-2020

Por Blanca Romero Marco y Rebeca Corral Sánchez.
 
El milagro de la intervención combinada entre Fisioterapia y Terapia Ocupacional
 
Este es el caso de una usuaria de la Residencia Peña Rubia Sagrada Familia en Arcos de Jalón (Soria), un ejemplo de superación personal por parte del paciente y de esfuerzo y trabajo de todo el equipo de profesionales. La actitud colaboradora de nuestra residente ha sido determinante en su recuperación.
 
En la actualidad, A.V.O. sigue acudiendo diariamente a sesiones de Fisioterapia y Terapia Ocupacional, gracias a lo cual, además de la recuperación física, ha experimentado un cambio emocional muy importante. Vuelve a sentirse útil y capaz de realizar actividades por sí misma, lo que se ha incrementado su autoestima y las ganas de seguir luchando.
 
La calidad de vida y muchos aspectos relacionados con el bienestar, dependen de la integridad de las funciones cerebrales. En este sentido, el ictus y la demencia son las dos enfermedades que con mayor frecuencia destruyen dicha integridad en las últimas décadas de la vida, constituyéndose ambos en los mayores enemigos del bienestar, causando discapacidad, dañando la dignidad de la persona anciana.
 
Nuestra paciente, mujer de 84 años, natural de un pueblo de la provincia de Soria, decidió ingresar en la residencia para recuperarse de una operación de cadera derecha con un resultado muy satisfactorio, ya que caminaba de forma independiente con ayuda de un andador. Pero 5 meses después, se fracturó la cadera izquierda y fue trasladada, de nuevo, al hospital.
 
Durante la preparación para la cirugía de la cadera izquierda, sufrió un ictus con hemiparesia izquierda. 10 días después y con la cadera ya operada le dieron el alta en el hospital y regresó a nuestra residencia. El ictus sufrido y su reciente operación de cadera le dejaron graves secuelas motoras y sensoriales en todo el lado izquierdo del cuerpo, generando una impotencia funcional grave para las actividades de la vida diaria como andar, comer, peinarse, etc.
 
Fue en ese momento cuando el Departamento de Terapia Ocupacional y el Servicio de Fisioterapia decidieron abordar el caso de forma coordinada.
 
Tras un ictus, la fisioterapia debe ser inmediata
 
La fisioterapia se centra en los problemas físicos derivados como alteración del tono muscular, alteración de la sensibilidad, alteración del equilibrio y la marcha y alteración del patrón motor.
 
Como en el hospital no pudieron conseguir la bipedestación, lo primero que nos propusimos fue alcanzar el equilibrio sentado, para ir adaptando a la paciente progresivamente a la verticalidad. Intentamos ejercicios activos de grupos musculares con movimiento voluntario. Para ello, optamos por una silla sin respaldo, para mejorar el tono muscular y tener mejor resultado con los ejercicios. Después de cada sesión de gimnasia activa, para disminuir la espasticidad, usamos técnicas de relajación muscular como terapia manual, calor y movilizaciones pasivas.
 
Las principales secuelas que presentan las personas que han tenido un accidente cerebrovascular pueden surgir a nivel motor (imposibilidad de caminar, pérdida de equilibrio), a nivel cognitivo o conductual (pérdida de memoria, cambios en su comportamiento), problemas en la comunicación (dificultad de entendimiento y comunicación), en la realización de las actividades de la vida diaria (dificultad o imposibilidad de comer de manera autónoma, vestirse, asearse), necesitando en muchos casos la ayuda de otras personas en su día a día.
 
La fisioterapia tras un ictus debe iniciarse lo más rápidamente posible. Ese fue el caso, ya que desde su llegada a la residencia, nuestra usuaria recibió tratamiento diario, con los objetivos de prevenir y tratar las consecuencias del ictus (rigidez articular y formación de edemas en extremidades), alcanzar la máxima capacidad funcional (cambios posturales, transferencias, decúbitos y deambulación), facilitar adaptaciones (cojines antiescaras, andadores…) y corregir compensaciones propias de cada fase de la enfermedad.
 
Para ello, en la fase aguda del ictus tratamos con especial esmero los cuidados posturales y las movilizaciones pasivas de los miembros afectados para iniciar la sedestación. A su vez, tratamos su cadera con ejercicios activos de miembro inferior izquierdo para ganar fuerza, tono muscular y estabilidad para cuando llegara el día en que consiguiera la bipedestación.
 
Una vez conseguido el primer objetivo (la sedestación) el servicio de fisioterapia decidió comenzar con la reeducación de la marcha en paralelas. En ese punto de la recuperación se incluyó a nuestra residente en el grupo de gimnasia activa global que se realiza cada mañana en la residencia, y recorrido de mecanoterapia en el gimnasio (poleas, mesa de manos, bici, etc.). A partir de ese momento comienza la parte más dulce de la rehabilitación, ya que, por fin pudo caminar de forma autónoma en las paralelas.
 
Desde que comenzó la rehabilitación han pasado 10 meses. Poco a poco la fisioterapeuta asiste la marcha con andador para que vuelva a caminar con él. Todo un logro.
 
La Terapia Ocupacional busca la recuperación de la autonomía del paciente
 
La Terapia Ocupacional influye en el proceso de rehabilitación motora y cognitiva mejorando la independencia del paciente en las Actividades de la Vida Diaria, facilitando la recuperación de la orientación, el cálculo y la memoria, mediante estimulación cognitiva, talleres, etc.
 
En el caso concreto de A.V.O., cuando regresó a la residencia y después de valorar su estado, comprobamos que no presentaba ningún problema a nivel cognitivo y mantenía en perfecto estado su memoria, orientación y no tenía dificultades en la comunicación.
 
Sin embargo, a nivel motor presentaba diplejía del lado izquierdo, alteraciones del tono muscular, problemas motores como presencia de movimientos incorrectos en bloque, pérdida de coordinación entre ambas manos, pérdida de equilibrio y control postural e imposibilidad de mantenerse en bipedestación si no era con la ayuda de una tercera persona. Además, presentaba problemas de sensibilidad superficial y era incapaz de distinguir la posición y la dirección del movimiento de su miembro superior.
 
Fuente: Gericatrea
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